Tal vez, aunque no quiera decirlo y me duela pensarlo, te extraño por las noches. Cuando solo hay silencio y me encuentro sola, pienso, cada espacio vacío de mi cama. Cada espacio que sobra, cada lugar donde me gustaría tenerte para siempre. Porque tal vez mi imaginación es demasiado fuerte para imaginarte cada mañana a mi lado, con tus ojos perdidos de recién levantado, y tu sonrisa cansada de "que linda noche pasamos". No soy capaz de borrar algunos recuerdos de mi mente, aunque lo intente, no es algo que pueda. Fue tanto el dolor que me causó haberte fallado, que siempre contengo un poco de él para que, cuando te extraño, no piense en todos tus infinitos detalles, tu manera de no permitirte lastimarme. Todas las noches son duras si no te veo antes de dormirme, el día se me cae y se rompe en pedazos cada tarde que no nos vemos. Aunque sea por un simple rato. Todas y cada una de las noches que pienso y le doy vueltas a mi corazón, a mi cabeza y a mi mente. Se me topa más difícil ser fuerte, hasta que ser fuerte es mi única opción. Llega un punto que no depende de mi, no soy yo la que te extraño. Mi almohada te echa de menos, mis sabanas, la cama y el techo. Únicos complices de todo lo que, aunque no demuestre, siento por ti.
