En realidad, no soy tan transparente...
Sé que me conocés, pero el día que me conozcas en serio,
descubrirás que me gustan los pequeños detalles,
que soy una apasionada de las cosas complicadas
y que no puedo dejar nada inconcluso atrás.
Necesito saber que todo está cuidadosamente bien para poder avanzar.
No puedo con las cosas por la mitad.
Quizá, si te hubieras fijado en que nunca me quedaba callada,
siempre decía algo más, me hubieras amado más y querido menos.
Hubieras notado que jamás tuve las manos grandes,
siempre fueron del mismo tamaño.
Nunca tuve mucho más para ofrecerte,
siempre estuve tan llena de nada.
Y si podrías al menos coger uno de todos mis cuadernos,
entenderías que en todo lo que escribo hablo de vos.
Incluso si un día miraras los cajones de mi escritorio,
te asombrarías al ver cuantas cartas no te dí nunca.
Cuantas cosas callé.
Cuantas veces te pensé en silencio.
Incansablemente pensando en vos siempre, siempre extrañándote.
Y si abrieras mi placard podrías ver,
que la ropa que me sacaste alguna vez está toda junta.
Porque me recuerda al arte que experimentás cuando amas,
cuando me desnudas el alma y me enseñás a quererte.
Vení y sentate cerca mío, quiero abrazos fuertes.
Hoy vas a saber cómo veo yo las cosas.
Puede que así comprendas todos mis miedos.
Coge mi álbum de fotos y sabrás de qué hablo,
cada vez que te digo que no podría vivir sin mis recuerdos.
Pasa tus dedos por mis uñas y siente que aún soy frágil y me consumen los nervios.
Pero cuando estemos juntos, solo vos y yo, ámame entera para conocerme.
O mejor no, olvida todo, mírame a los ojos.
descubrirás que me gustan los pequeños detalles,
que soy una apasionada de las cosas complicadas
y que no puedo dejar nada inconcluso atrás.
Necesito saber que todo está cuidadosamente bien para poder avanzar.
No puedo con las cosas por la mitad.
Quizá, si te hubieras fijado en que nunca me quedaba callada,
siempre decía algo más, me hubieras amado más y querido menos.
Hubieras notado que jamás tuve las manos grandes,
siempre fueron del mismo tamaño.
Nunca tuve mucho más para ofrecerte,
siempre estuve tan llena de nada.
Y si podrías al menos coger uno de todos mis cuadernos,
entenderías que en todo lo que escribo hablo de vos.
Incluso si un día miraras los cajones de mi escritorio,
te asombrarías al ver cuantas cartas no te dí nunca.
Cuantas cosas callé.
Cuantas veces te pensé en silencio.
Incansablemente pensando en vos siempre, siempre extrañándote.
Y si abrieras mi placard podrías ver,
que la ropa que me sacaste alguna vez está toda junta.
Porque me recuerda al arte que experimentás cuando amas,
cuando me desnudas el alma y me enseñás a quererte.
Vení y sentate cerca mío, quiero abrazos fuertes.
Hoy vas a saber cómo veo yo las cosas.
Puede que así comprendas todos mis miedos.
Coge mi álbum de fotos y sabrás de qué hablo,
cada vez que te digo que no podría vivir sin mis recuerdos.
Pasa tus dedos por mis uñas y siente que aún soy frágil y me consumen los nervios.
Pero cuando estemos juntos, solo vos y yo, ámame entera para conocerme.
O mejor no, olvida todo, mírame a los ojos.
Concretemos.