14/12/11

¿Sabes?

Sabes a dónde van las palabras que no se dijeron? ¿A dónde va lo que queres hacer y no haces? ¿A dónde va lo que queres decir y no decís? ¿A dónde va lo que no te permitís sentir? Lo que no decimos se nos acumula en el cuerpo, nos llena el alma de gritos mudos. Lo que no decimos se transforma en insomnio, en dolor de garganta. En nostalgia, en destiempo. Se transforma en debe, en deuda, en asignatura pendiente. Las cosas que dejamos pasar se transforman en insatisfacción, en tristeza, en frustración.
Lo que no decimos no muere, nos mata...