8/5/13

-¿Cómo podrías recordar mis caricias, si cada noche cambias de piel?
Todavía contemplo cada parte de tu cuerpo,
todavía me acuerdo el número de lunares de tu espalda.
Todavía te siento, todavía te escucho respirar en mis silencios.
Todavía te lloro, todavía te sufro.
Todavía te encuentro, aunque no te busco.
Y sigo siendo una adicta al amor; a las palabras rebuscadas,
a los detalles, los caramelos, los celos y el drama.
Sigo desapareciendo cuando me enfrento al dolor,
sigo detestando reconocer el error.
Sigo perdida, pero a punto de encontrarme.
Sigo obstinada, pero al punto de la imprudencia.
Sigo de pie, sigo cansada.
Sigo pensando que no existe algo más grande,
que darse la mano con la persona que amas.
Todavía me acuerdo la forma de la comisura de tus labios cuando besan,
todavía me acuerdo de esa risa robada,
todavía me acuerdo del acorde que un día perdí en tu ventana.
Todavía me cuesta darme cuenta,
que la felicidad alcanzada sin ti en este poco pero doloroso tiempo,
supera por encima de las expectativas a la felicidad alcanzada contigo.
Sigo siendo odiosa de la mentira,
sigo practicando amor a primera risa,
sigo pensando que no todo lo que empieza acaba.
Y que todo cae por su peso, que la verdad, la justicia y el respeto,
se imponen primero que nada.
Sigo pensando en la revolución de nuestras ideas unidas,
y el cambio del mundo por completo.
A veces se me olvida que ya no debo quererte...