Cuando escribo me suelto, me levanto si estoy al piso, y me caigo si no voy por el suelo.
Me creo, me creo todo lo que dejo escrito y a veces, lo hago creer a otros.
Escribo para respirar...(no se sí para seguir respirando o para no dejar de hacerlo). Escribo para vivir (no se si para sobrevivir o para no morirme).
Escribo cuando realmente soy yo misma. Cuando me encuentro.
Me encuentro y me abrazo.
Y me siento y me digo: dale, contamelo todo.
Y me doy los detalles, y a veces...me quedo callada y hasta sorprendida,
de las cosas que me digo.
Escribo más que nada (para no olvidarme o para recordar siempre) que sólo lo hago;
con los pies
en la
tierra
y la
mirada
en el
cielo.